No al paro
Tratados como basura, condenados a un nuevo tipo de genocidio

Madrid, 10 de noviembre de 2009 (fotos Antonio Peiró)
"Muchos nos hemos dejado la vida laboral en esta empresa y ahora nos quieren despedir sin presentar siquiera un plan de viabilidad. No lo vamos a consentir. Porque, además, somos mucho mejores que ellos". Entre aplausos y con una megafonía variable, tendiendo a mala, el orador proclama frente a la puerta principal del lujoso hotel Ritz los motivos para la concentración de más cien trabajadores de la empresa Gestiones de Publicaciones y Publicidad, del Grupo G+J, división de revistas de Bertelsmann en España.
En defensa de sus puestos de trabajo, contra el expediente de regulación de empleo que pretende poner en la calle a 93 trabajadores, "con indemnizaciones que no se corresponden con su contribución al éxito de la empresa, lo que supone que personas con más de 45 años de edad queden abocados a un final de su carrera profesional vejatorio e injusto". Son Intervenciones prólogo a la lectura de un manifiesto contra el paro escrito por José Saramago.
En la puerta del hotel, una celebrity local o así, en rubio platino, blanco ajustado al cuerpo y piernas al aire se hace fotografiar sobre un cochazo negro, haciendo caso omiso al estruendo que montan los trabajadores de GPS a diez metros. En el Ritz se celebra la entrega de premios de la revista Cosmopolitan, perteneciente al grupo de comunicación que lleva meses ajustando todas las plantillas.
Otro famoso, el actor Gonzalo de Castro, ha elegido las filas de los trabajadores para leer el manifiesto de José Saramago que se refiere la crisis posterior al "tiempo del imperio absoluto del Mercado". Después de su apogeo, se pregunta "¿Quién resuelve el problema de los desempleados, millones de víctimas de la llamada crisis, que por la avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van a seguir desempleados".
El Premio Nobel de Literatura califica de "crimen contra la humanidad" los efectos de la crisis y considera que "Decir no al paro es un deber ético, un imperativo moral. Como lo es denunciar que esta situación no la generaron los trabajadores, que no son los empleados los que deben pagar la estulticia y los errores del sistema".
http://www.sindicato-periodistas.es/enaccion_ver.php?id=492
http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=40119
José Saramago explica muy bien en su blog, "El cuaderno de Saramago", por qué todos tenemos que decir con contudencia "NO AL PARO".
Saramago, inspira una concentración contra el paro y los ERE
11/11/2009

Gonzalo de Castro lee un texto del escritor ante trabajadores amenazados por un ERE
Saramago inspira una movilización contra el "genocidio" del paro
LUIS MARCHAL
El actor Gonzalo de Castro, celebre intérprete del Doctor Mateo de Antena 3, leyó ayer en Madrid un manifiesto del Premio Nobel José Saramago titulado No al paro. Lo hizo ante más de 200 personas, en su mayoría empleados de la empresa editorial Gestiones de Publicaciones y Publicidad (GPS), que se manifestaban en contra de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) a 93 trabajadores.
"Decir ‘No al paro' es frenar el genocidio lento pero implacable al que el sistema condena a millones de personas", escribe Saramago en el manifiesto pronunciado ayer por De Castro.
Por los "poderes financieros y económicos"
El escritor culpa de este "crimen contra la humanidad" que es el paro sufrido por millones de personas en todo el mundo a "los poderes financieros y económicos". A su juicio, lo han perpetrado "fríamente".
Mientras los ejecutivos se enriquecen
Además, Saramago incide en que las consecuencias de la crisis la están padeciendo, a nivel mundial, los desempleados, mientras que "los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias cubiertas por contratos blindados". Con todo, cuestiona el "imperio del mercado".

Contra los despidos masivos
Manolo González, delegado sindical de Comisiones Obreras (CCOO) y miembro del Comité de Empresa de GPS, señaló que la reivindicación de ayer pretende que se dé un "clamor popular" en contra del paro, que la "corazonada" que unió a miles de españoles a favor de los Juegos Olímpicos en Madrid se mute en un "movimiento claro en contra de los despidos masivos".
"Sin la pasta, no nos echarán"
Durante la protesta, los presentes corearon, entre pitos, gritos tales como "No al ERE" y "De GPS, sin la pasta, no nos echarán". Este último, en clara reivindicación a indemnizaciones justas por los despidos. A los gerentes de la empresa les reclamaron que encuentren nuevos clientes para compensar la caída de los ingresos publicitarios que alegan para presentar el citado ERE. "¿Es posible sacar casi 30 revistas con la gente que se va a quedar?", fue la pregunta de González que se quedó impregnada en el ambiente. 93 personas suponen prácticamente un tercio de la plantilla de la empresa.
En una gala de Cosmopolitan
La manifestación se llevó a cabo frente al hotel madrileño Ritz. El motivo fue coincidir con la entrega de unos premios de la revista Cosmopolitan, ya que esta publicación pertenece al grupo G+J, división de revistas del grupo Bertelsman, dueño de GPS.
Debido a su interés, reproducimos a continuación el texto íntegro del artículo* que fuen entregado a petición nuestra, para pasar el testigo al resto de los movimientos sindicales, cúlturales y a los trabajadores

*(Este artículo fue leído por el actor Gonzalo de Castro el pasado 10 de noviembre frente al hotel Ritz de Madrid. En ese mismo momento, dentro de dicho hotel se celebraba la Fiesta Cosmopolitan, donde se entregaban unos premios a personalidades de la moda y la cultura (la ministra Ángeles González-Sinde entre ellas). Fuera, más de 200 personas escuchaban el manifiesto de Saramago y se manifestaban contra el ERE que ha puesto en marcha GPS, del grupo G+J, que es la editoria de la propia Cosmopolitan).
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No al Paro
La gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo nos trae la angustiosa sensación de que hemos llegado al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación.
¿Qué hacemos nosotros, que presenciamos, impotentes, al avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales?
¿Podemos dejar la salida de la crisis en manos de los expertos? ¿No son ellos precisamente, los banqueros, los políticos de máximo nivel mundial, los directivos de las grandes multinacionales, los especuladores, con la complicidad de los medios de comunicación social, los que, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría, nos mandaban callar cuando, en los últimos treinta años, tímidamente protestábamos, diciendo que nosotros no sabíamos nada, y por eso nos ridiculizaba? Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto- reformable y auto-regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora, cuando cada día aumenta el número de desempleados? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, del narcotráfico y otras actividades canallas? ¿Y las expedientes de crisis, hábilmente preparados para beneficio de los consejos de administración y en contra de los trabajadores?
¿Quién resuelve el problema de los desempleados, millones de víctimas de la llamada crisis, que por la avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van a seguir desempleados, malviviendo temporalmente de míseros subsidios del Estado, mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias cubiertas por contratos blindados?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser analizado en los foros públicos y en las conciencias. No es exageración. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es también el que los poderes financieros y económicos, con la complicidad efectiva o tácita de los gobiernos, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder lo que les queda, su casa y sus ahorros, después de haber perdido la única y tantas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.
Decir "No al paro" es un deber ético, un imperativo moral. Como lo es denunciar que esta situación no la generaron los trabajadores, que no son los empleados los que deben pagar la estulticia y los errores del sistema.
Decir "No al paro" es frenar el genocidio lento pero implacable al que el sistema condena a millones de personas. Sabemos que podemos salir de esta crisis, sabemos que no pedimos la luna. Y sabemos que tenemos voz para usarla. Frente a la soberbia del sistema, invoquemos nuestro derecho a la crítica y nuestra protesta. Ellos no lo saben todo. Se han equivocado. Nos han engañado. No toleremos ser sus víctimas.
José Saramago
http://cuaderno.josesaramago.org/2009/11/10/no-al-paro/

